Malos hábitos financieros

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Si crees que el dinero se te escapa rápido de tus manos una vez que lo recibes, lo más posible es que tienes una serie de malos hábitos que están afectando a tus finanzas. Deshazte de ellos con los consejos que te vamos a dar.

Hay algunos hábitos que pueden dañar seriamente tus finanzas personales. Es por eso que en este artículo te queremos advertir de cuáles son las consecuencias y los riesgos de tener estos malos hábitos financieros.

Demasiada fiesta

Seguramente que más de una vez has sido arrastrado por tus amigos a salir de fiesta sin que quisieras, y al final te lo has pasado muy bien. El problema viene el día siguiente en que ves tu factura.

La verdad es que no hay nada malo en divertirse con tus amigos y celebrar los momentos más importantes de la vida juntos. Sin embargo, no es un secreto que, si lo haces a menudo, tus finanzas personales van a sufrir más de la cuenta a corto plazo y tu salud saldrá perjudicada a largo plazo.

Aparte de lo que te gastes en las bebidas y comidas, también tendrás que aportar otros gastos de los problemas de salir de fiesta como los medicamentos. Piénsalo dos veces antes de salir con tus amigos, si realmente es tan importante que vayas.

Falta de presupuesto

El no tener un presupuesto es algo que te va a imposibilitar la transparencia de tus ingresos. Es la principal razón por la que no podrás decretar cuál es tu límite mensual.

Si este es tu problema, no esperes más y empieza a confeccionar tu presupuesto personal. Toma un lápiz y un papel y apunta todos los gastos que son fundamentales y que no puedes descartar. Estos son el pago de la renta o la hipoteca, los servicios, la comida, los productos de uso diario, los medicamentos y el pago de los estudios.

Tienes que indicar cuánto cuesta cada uno y la suma de todo al final. La cifra que salga es la cantidad de dinero que debes tener para cubrir todos estos gastos y vivir bien. El resto lo puedes ahorrar.

Ten en cuneta si quieres alcanzar la estabilidad financiera debes respetar el presupuesto y evitar a toda costa escapar de él.

No estás preparado para costes imprevistos

Justo cuando crees que has logrado el equilibrio necesario en tu presupuesto, tienes un percance con el auto o un electrodoméstico no funciona. Situaciones como las que acabamos de describir son más comunes de lo que crees.

Es por eso que si no tienes unos ahorras, lo más seguro es que tendrás que pedir un préstamo para hacer frente a este gasto inesperado.

Sin embargo, es recomendable que evites los créditos siempre que puedas, ya que cuestan dinero y van suponer un cargo adicional más. Si realmente necesitas el dinero, puedes mirar algunas de las entidades que ofrecen préstamos sin intereses. De esta manera, solo tendrás que devolver lo que te dejaron.

Pero, la mejor solución es que ahorras algo de dinero con el que puedas pagar los imprevistos que sucedan.

La comida rápida

La comida rápida pertenece a la categoría de los malos hábitos que dañan el estado de tus finanzas y, además, no es buena para tu salud. Es mucho mejor aprender a preparar algo por ti mismo y que sea saludable.

Una de las excusas más comunes de consumir comida rápida es la falta de tiempo. Sin embargo, es una creencia totalmente errónea: tener una dieta sana tampoco conlleva mucho tiempo de preparación. Por ejemplo, puedes preparar una ensalada en cuestión de minutos.

Si haces el esfuerzo de preparar tu propia comida, verás que además de útil, la experiencia en sí va a ser muy satisfactoria.

No contar con un seguro

Hay mucha gente que duda del beneficio que les puede dar un seguro. Sin embargo, en el momento en que se encuentran en una situación imprescindible que puede implicar muchos costes, se ve la utilidad de éstos de forma inmediata.

Eso sí, te recomendamos que no contrates el primero que ves sin tener mucha información. No tiene sentido que adquieras el seguro de auto más caro si solo utilizas el vehículo los fines de semana.

Investiga un poco y piensa en los riesgos a los que estás expuesto. Así podrás evaluar cuáles son las pólizas de seguro que concuerden con tus necesidades. También es una buena idea que compares las pólizas de seguro antes de contratarlas. De esta manera, siempre tendrás la certeza de conseguir la mayor calidad.

Evita las compras compulsivas

Evitar este tipo de compras impulsivas es uno de los consejos más comunes que existen para ahorrar. Pero no significa que no sea importante, ya que hasta las personas más disciplinadas pueden tomar una decisión precipitada de la que se arrepentirán.

Una buena idea es pensar un par de veces antes de comprar. Tómate el tiempo necesario para hacerlo. Por ejemplo, hay algunas personas que verifican las diferentes ofertas del producto que quieren en línea para encontrarlo al mejor precio.

Al no responder de forma inmediata al impulso de comprar, puedes optar por cancelar la compra. Si no, como mínimo sabrás que has conseguido el mejor precio por el producto que has comprado.

Otra estrategia para evitar las compras impulsivas es que dejes la tarjeta de crédito en casa y solo pagues en efectivo. Así tendrás solo una cantidad limitada que será más difícil de exceder.

El problema de los pagos con tarjeta es que fácilmente se pierde una idea real de lo que estás pagando, ya que no se tiene el contacto físico con los fondos que estás usando en realidad.

Productos con descuentos o de baja calidad

Algunas veces parece que sea una buena idea comprar productos con descuentos. Sin embargo, esto no siempre es la mejor solución financiera que existe.

Primero, es importante que comprar solo los productos que realmente necesitas. Si te interesan productos por el mero hecho que están rebajados, eso significa que son completamente innecesarios.

Ten en cuenta lo siguiente: la mayoría de las veces las opciones que son más baratas son las de peor calidad. Bien es cierto que para algunas compras esto puede ser irrelevante, pero si es un producto que vas a utilizar durante mucho tiempo, es probable que el precio más caro te resulte más caro a la larga.

No necesitas un objeto que se rompa o que deje de funcionar justo después que lo hayas comprado. Es cierto que esta regla tienes sus excepciones, ya que no siempre puedes predecir cuál será la vida útil de un producto. Pero, no importa pensar en ello antes de pagar un poco más el precio más barato.